Tortura
Me torturo cada día.
Mi corazón enciende cigarrillos
que apaga luego en mi alma
( alma: qué palabra de por sí
tan tortuosa)
Me torturo de mañana
con la vista fija
en tu ropa olvidada como trampa.
Por la tarde,
recorro
sin rumbo fijo
lugares
por los que
quizás
pasees ahora mismo
tu felicidad de estreno
Antes de acostarme
leo los libros que hablan de ti sin saberlo
La radio vomita alguna canción de amor
Me torturo, ya imaginas, como todo insomne,
recordando tus senos en mis ojos
y los ojos de ese otro
moldeando tu figura con sus manos
Su deseo
y tu ternura