Tormentas
Hasta el hombre del tiempo esperaba
tormentas en los Pirineos.
El verano,
tan largo como tu ausencia
diluvió, de tal manera,
Que aún hoy,
30 de septiembre,
de mañana,
gotea mi alma oscura,
borrascosa, eléctrica.
Ni de noche, el otoño
olvida tu sonrisa
al volver, feliz, de las montañas