Lo volvió a hacer.
Pese a las dudas que cundieron tras su desastrosa prueba de sonido, Guillermo Ortiz volvió a dejar estupefacto y emocionado a un auditorio
que, sencillamente, no podía creer lo que estaba viendo y oyendo.
Ante miles de personas... ¡qué digo miles! centenares de personas... ¡no, centenares, no, aquello era una marea humana!... Unidades de personas se reunieron en el local "La Leyenda"
para asistir al clásico Festival La Leyenda 2006 en el que actuaba como grupo estelar la formación Beatglasses. Fue un concierto pero en realidad se puede hablar de tres. El primero, hasta
que llegó "Ticket to ride", con el público frío y expectante. El segundo, después de la canción, con un público atónito y lloroso, que apenas podía mantener la atención en el escenario.
Y, en medio, el concierto de verdad. Casi tres minutos de aterciopelada voz, chistes ocurrentes y carisma desbordante. O eso es lo que dicen, porque la verdad es que el micrófono estaba muy bajo
y no se le escuchaba nada. Algunas de las asistentes tuvieron que abandonar la sala nada más acabar el acto, alegando "un ataque de ansiedad". Normal. Basta con ver las fotos para sentir
el futuro del rock español.
Aquí hay algunas de ellas: